La bolsa de plástico es la que me dejaron pasar

Agradezco el vulnerable propósito de las cosas. El desmantelamiento de la naturaleza inherente a cada pieza de nuestro almacén personal. Hoy planteo la posibilidad de una mutación que tiene que ver más con ideas que con células.  La bolsa de plástico que hace dos semanas recibí con culpa porque olvidé la de manta para las… Seguir leyendo La bolsa de plástico es la que me dejaron pasar

Si tan sólo te portaras bien.

Si tan solo te portaras bien, serías una niña brillante y talentosa. Si tan solo te portaras bien, podrías darle buen uso a tu inteligencia. ¿Por qué te gusta llevar la contraria? Imagínate a dónde llegarías si obedecieras. Con esa creatividad y ese intelecto tuyo, serías para todes el mayor orgullo. A la niña deslumbrante… Seguir leyendo Si tan sólo te portaras bien.

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Tintas Empatógenas

artista de pigmentos en sus diversas expresiones Con tinta que impregnas sobre texturas y lienzos Paredes adornadas con tus dibujos enmarcados por las calles tus trazos encarnados a las pieles Yo soy misma modelo de algunas de tus obras Porto huellas dejadas por tus manos creadoras Y en mi mente ha quedado tu bello rostro… Seguir leyendo Tintas Empatógenas

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¿quién se queda con la ganas?

Qué ganas de leer un mensaje tuyo Pa’ encontrarnos casualmente en la calle Observar desde lejos tu tierna ola acercarse Y envolverme en abrazos de tus cálidas aguas. Qué ganas de ahogarnos en nuestras mares saladas De desbordarnos hasta convertirnos en ríos Que nuestros caudales se junten con fuerza Y tracen nuevos caminos en nuestras… Seguir leyendo ¿quién se queda con la ganas?

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No me digas que los vampiros no existen, me visita uno cada noche.

Estoy segura de que soy la víctima de un vampiro sediento. Cada noche me desangra. Despierto con el cansancio de haber donado la sangre suficiente para salvar tres vidas y perder la mía. Me deja ojeras y se lleva mis ganas de levantarme de la cama. No hay forma de dejarlo satisfecho. Hay días en… Seguir leyendo No me digas que los vampiros no existen, me visita uno cada noche.

Un día quise hablar y otra vez las palabras se me enredaron en los dedos.

Hablé con las estrellas. Se limitaron a decirme que las mariposas que se posan sobre mi piel buscan el agua y el dulce que mi cuerpo emana. Platiqué con los ratones que se alimentan de la muy mal lograda composta de mi patio. Me contaron que el corazón de la manzana amarilla que encontraron tenía… Seguir leyendo Un día quise hablar y otra vez las palabras se me enredaron en los dedos.

Ceniza

Cuando te extraño intento describir la textura de tu ser físico. Tratando y tratando, recuerdo la suculenta que me regalaste antes de partir y que, en menos de un mes, se transformó en maceta vacía en el centro de mi patio. Cuando me la diste me daban ganas de darle un mordisco. Pienso cuánto me… Seguir leyendo Ceniza

Yo podría convertirme en un ser anaeróbico si eso me permitiera comerte los labios días enteros.

Fantaseo, más de lo psicológicamente recomendado, que soy un insecto. Un bicho que vuela y que lucha contra el viento y se posa sobre los pétalos más exquisitos de un diente de león, me como las hojas de tus hortalizas y me descubres una mañana mientras esparces rocío embotellado. Tus ojos se asombran y se… Seguir leyendo Yo podría convertirme en un ser anaeróbico si eso me permitiera comerte los labios días enteros.

Entre el hedonismo y el caracol.

Quisiera no desear para no sentir tanto. Quisiera que no doliera para no tener miedo. Habitarme en diferentes lugares de lo no-normativo siempre ha sido un viaje entre el miedo y el deseo. ¿qué me está haciendo sentir esto? ¿Lo deseo? ¿Me da miedo? ¿no me gusta? ¿no sé si me gusta? ¿no sé si… Seguir leyendo Entre el hedonismo y el caracol.

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